Fecha: 18/05/2009
hola amores les consegui este juego que me encanta, es del señor de los anillos.











El Señor de los Anillos es una de las pocas licencias que puede permitirse el lujo de haber deslumbrado tanto en su apartado literario con la sobresaliente obra de Tolkien y posteriormente formar una de las trilogías, cinematográficamente hablando, más famosas de los últimos tiempos, junto con un fenómeno de masas tal que no se vivía en muchos años, de la mano de Peter Jackson. No parece exagerado aventurar que dentro de bastantes años todavía estará en la memoria de muchos la primera vez que vivieron, o revivieron, el dilema de Gollum o la caída de Gandalf por citar algunos momentos.



El Señor de los Anillos: Batalla por la Tierra Media II es la segunda parte del juego de estrategia rápida en tiempo real del mismo nombre que analizamos hará poco más de un año aquí en MeriStation, lanzado y publicado también por Electronic Arts. La compañía canadiense se ha hecho con los derechos no solamente de la película sino también de los libros, proporcionando una mayor y más enriquecedora experiencia de juego agrandando el mundo de la Tierra Media, añadiendo más razas y unidades y ofreciendo nuevas posibilidades tanto para un solo jugador como en multiplayer.



Estamos delante de uno de aquellos juegos de estrategia de peso ligero, que no necesitan gran complicación para manejarse y que al mismo tiempo tampoco ofrecen una profundidad demasiado elevada. Si uno es fan acérrimo de Age of Empires o Civilization probablemente encontrará BplTM tremendamente simple e incluso aburrido, mientras que es muy posible que si alguien disfrutó hace dos semanas con El Imperio en Guerra este será el clásico título que también le va a encantar.



En su primera parte pudimos recorrer gran parte de las aventuras que ya habíamos podido ver durante la Guerra del Anillo. Las campañas de La Batalla por la Tierra Media 2 nos ponen a los mandos de situaciones que nunca se llegaron a ver en las películas, que sucedieron mientras la compañía del anillo viajaba hacia territorio de Sauron para acabar con su mal; es decir, no es una parte tan popular como podría serlo la anterior pero la complementa bastante bien.



Antes de empezar cabe añadir que si uno se limita a la experiencia de un solo jugador, esta entrega de El Señor de los Anillos le entretendrá durante probablemente alrededor de 25 horas, dependiendo de la experiencia y la dificultad. Estamos hablando de un juego bastante completo y redondo, espectacular a nivel gráfico y sonoro, que se toma algunas libertades argumentativas pero que en general divertirá al espectador no demasiado exigente.



Gráficos y sonido



Hablar del apartado de gráficos y de sonido de BplTM 2 es hacerlo del probablemente mejor de los argumentos que posee el juego de Electronic Arts. Estamos ante un título que se exhibe en cuanto a capacidad de mostrar unidades y mapas en detalle pero que también es muy exigente en cuestión del equipo que necesita para moverlo. Un pentium IV a 1,6 Ghz de requisitos mínimos nos parece un sacrificio demasiado grande para disfrutar hoy por hoy de un juego.



El juego se esfuerza por intentar reproducir el ambiente épico de las batallas que vivimos en las películas y en los libros, aunque lo cierto es que lo consigue solamente a medias. Para ello pone en pantalla a lo que pueden ser cientos de luchadores simultáneamente entre arqueros, infantería, piqueros, caballería, unidades especiales, ents, trolls, goblins, trasgos, gigantes de las montañas, sierpes, etc. Y aún así, uno no tiene la sensación de vivir el Abismo de Helm en ningún momento, por mucho que eso no significa que la experiencia sea negativa.



Pero el detalle de las unidades, especialmente cuando acercamos la cámara con la rueda del ratón, es francamente espectacular. Y poder ver como despliegan sus poderes las unidades como Gandalf (en la Guerra del Anillo) con el ataque de relámpagos o Arwen con sus inundaciones no tiene desperdicio. Impresionante también el ataque de los Haradrim montados en los mumakil, esa especie de elefantes inmensos que aparecen en la tercera entrega de las películas. Excelente colorido y magníficas animaciones.



El diseño de los escenarios está también muy bien conseguido, desde las casas colgantes de Caras Galadhron (custodiadas por Haldir de Lorien, el héroe olvidado primero en caer en la campaña del mal, protegiendo con sus galadhrim a Galadriel y Celeborn), hasta la mismísima Dol Guldur, la fortaleza en la que los elfos combatieron a Sauron en los libros originales de Tolkien (y no en el Abismo de Helm). Bosques, praderas (la Comarca), terreno montañoso, nieve, piedra… todo está perfectamente representado en pantalla y es una delicia observarlo con detalle.



Manejaremos a todos los héroes de la primera parte, fuera de las campañas principales, y a muchos otros que puede que la mayoría no conozcan: desde Gloin (el padre de Gimli), Glorfindel (el que salva a Frodo de los Naz Gul), Thranduil o Boca de Sauron, por citar algunos. Caracteres especiales como el Balrog, cuya impresionante aparición dejará con la boca abierta a más de uno, las sierpes o el mismísimo Tom Bombadil nos deleitan con gran cantidad de efectos como fuego, distorsiones sónicas, latigazos, partículas a tutiplen, etc.



Los edificios en el juego se construyen de forma bastante sosa, es cierto, pero se destruyen mucho mejor. Pierden partes de la piedra que forma las estructuras, se incendian y degradan las zonas alcanzadas y en general dan una buena sensación de autenticidad. Habilidades como las inundaciones, las lluvias de flechas o el terremoto ponen a prueba la capacidad de recursos de nuestro ordenador, sufriendo alguna que otra ralentización dependiendo del nivel de detalle en pantalla.



Hay poco que decir de los efectos de sonido excepto mencionar la altísima calidad de lo que sale por nuestros altavoces, con posibilidad de disponer de ello en EAX. No solamente la música, sacada de la película, sino que las voces de los elfos al moverse o la de los trolls de ataque al avanzar. Además, gran traducción y doblaje de todos los textos al castellano, algo a lo que lamentablemente nos estamos acostumbrando que no ocurra.



Jugabilidad



El Señor de los Anillos: Batalla por la Tierra Media 2 se juega como la mayoría de títulos de estrategia en tiempo real que hay hoy en día en el mercado. Eso implica necesariamente que se dispone de una cantidad más o menos limitada de recursos, la posibilidad de construir estructuras en el mapa que nos aportan una serie de bonificaciones y fabricar unidades de distinto tipo con las que aniquilar completamente la facción enemiga.



Tenemos tres posibilidades distintas de juego: una es jugar una escaramuza rápida contra el ordenador o contra uno o varios amigos a través del online. La segunda es participar en las campañas para un solo jugador que incorpora: la campaña del bien y la campaña del mal. La última es someternos a un juego mucho más estratégico al estilo Risk basado en turnos (pero no como el que vimos en la anterior entrega) ambientado en la Tierra Media en el que conquistaremos territorios y en el que nuestro cometido será eliminar al enemigo en la llamada Guerra del Anillo.



A excepción de esta última, que la mencionaremos en un apartado aparte, apareceremos en el mapa con la obligación de crear una base y distribuir nuestras unidades. Para ello deberemos construir fortalezas para protegernos, edificios de reclutamiento de recursos (granjas, cuevas, minas…) o para entrenar unidades (fisuras de trolls, praderas, etc.). Ninguna es dependiente de la otra, con lo que podemos empezar el juego directamente sin construir ninguna “base” y pasando a la fabricación de unidades.



Más vale construir una fortaleza, sin embargo, ya que es la única fortificación capaz de reclutar constructores. Ésta puede actualizarse con bastantes mejoras, al igual que las otras. Las estructuras ganan niveles bien aportando nosotros dinero o bien con el paso del tiempo, pasando a producir más y mejor. Destaca que la implantación de edificios de recolección, como los árboles Mallorn o una mina, ganan efectividad dependiendo del lugar donde se ubican y siempre con una separación entre ambos, intentando así que el jugador disperse sus bases.



Pueden producirse un número bastante limitado de tipos de unidades, pero la cantidad viene determinada por los puntos de mando que se dispongan en ese momento. Cuando se entrena un batallón, éste funciona como un solo miembro (aunque esté formado por una veintena de arqueros), lo que resta flexibilidad de manejo pero añade cantidad. Se pueden formar grupos como de costumbre y pulsando los dos botones del ratón se organizan automáticamente las tropas de forma estratégica (caballería o infantería delante, arqueros detrás, armas de asedio al final).



Tanto los batallones como los héroes, siempre alguno disponible durante todas las misiones del juego, ganan nivel con el transcurso de las batallas. A mayor nivel, mayor el daño y la salud y en el caso de los personajes con nombre también se consiguen nuevas habilidades. Elrond convoca torbellinos, Arwen inundaciones, Boca de Sauron inflige daños terribles a sus víctimas. Algunos batallones supervivientes conservan su nivel de una misión a otra, con lo que vale la pena salvaguardarlos.



Al margen de todo esto, a medida que cumplimos objetivos principales y secundarios, ganamos una cantidad de puntos que pueden usarse para obtener habilidades especiales a utilizar en mitad de la batalla. Los integrantes del bien pueden apostar por crear un bosque elfo de la nada o invocar hombres del valle o Dunedain, hasta provocar terribles terremotos e inundaciones, pasando por la aparición estelar del mítico Tom Bombadil, que destroza al enemigo mientras canta alegremente.



Las fuerzas de Sauron no se quedan atrás con las lluvias de flechas, las sierpes, un kraken o incluso al mismísimo Balrog. Todas esas habilidades tienen contadores que se regeneran con el tiempo, pero las últimas están absolutamente desproporcionadas: el asalto final a Dol Guldur es posible realizarlo solamente con la suficiente paciencia y usando las habilidades de 20 puntos, esperando a su recarga y dos torbellinos de Elrond acaban con el Balrog, la criatura más fuerte que ha pisado la Tierra Media.



El balance de los héroes, especialmente en las campañas, está muy descompensado. Perdimos a nuestro primer hombre importante (Gloin, nivel 9) durante el tercer asalto de Ebethor, pero en la primera fase por parte del mal Haldir nos obligó a revivir en 4 ocasiones a los Naz Gul y Galadriel exterminó a Boca de Sauron. Es cierto que las unidades oscuras son más baratas pero los héroes merecen un poco más de trabajo al respecto.



El juego premia poco el hecho de abrirse paso en busca de recursos, ya que en esta ocasión tenemos libertad de construir donde queramos. Eso hace que generalmente la mejor acción sea crear una fortificación rodeada de una muralla defensiva de tres líneas y usar las catapultas para abatir al enemigo, en la famosa técnica Terran del Starcraft conocida como “atortugarse”. La formación en la que estén las unidades es poco importante, ya que con un poco de balance y un mínimo micromanejo arrollaremos al enemigo.



Jugar contra un adversario humano es distinto de hacerlo contra la máquina, está claro, aunque hay que admitir que la inteligencia artificial de ésta ha mejorado bastante respecto a la primera entrega. En las partidas multijugador de escaramuza se pueden escoger distintos mapas en los que varia la extensión, pero es frecuente que los jugadores opten por crear todas las unidades posibles antes que fortificarse, debido a la fragilidad de estructuras con el torreón y el mucho mayor alcance de las unidades de asedio.



Hay estructuras en el mapa que pueden capturarse y así conseguir beneficios, como las torres de fuego, al estilo de los puntos estratégicos vistos en Dawn of War. También se ha incluido la posibilidad de la batalla acuática ya que podremos fabricar barcos (transportes, naves de tormenta, barcos de guerra y barcos de asedio) y llevar la guerra en otra dimensión. Impresiona el poco uso que se ha realizado de esta función en las campañas, en las que sólo aparece de forma testimonial.



La posibilidad más interesante dentro de La Batalla por la Tierra Media 2 es tal vez la llamada “Guerra del Anillo”. Como hemos anunciado antes, nuestro rol consiste en interpretar a una facción dentro del bien o del mal para eliminar al oponente del mapa. Dicho mapa consiste en una representación de todos los territorios de la Tierra Media en una vista superior de tipo tablero de juego de mesa. De hecho se parece considerablemente a lo visto en Risk, por ejemplo.



En cada territorio generalmente podremos escoger solamente entre construir 2 de estas 4 estructuras fundamentales: una fortaleza, un cuartel donde fabricar tropas, una estructura de producción de recursos y una de mejora de unidades. Solamente los héroes pueden avanzar con un ejército a un territorio neutral o enemigo, mientras que las tropas regulares se dedican a defender y el peso de los héroes en este caso es terriblemente importante para el desarrollo de la batalla.



El juego se desarrolla por turnos en los que se pasa por tres fases: la fase de decisión, durante la que se construyen edificios y unidades y se envían de un lugar a otro; la fase de batalla, en la que se resuelven los posibles conflictos que pueda haber cuando dos ejércitos se encuentran en combate y la fase de retirada, en la que los héroes derrotados pueden abandonar la zona de conflicto con el rabo entre las piernas. Héroes que por cierto podremos crear nosotros mismos con un sencillo editor incluido en el juego, aunque está muy lejos de los que incorporan otros títulos de la misma EA.





Las fases de batalla pueden ser resueltas de forma automática, en la que el ordenador toma una decisión basándose en la cantidad de tropa, el nivel de las unidades y su tipo y los héroes y estructuras presentes en el terreno, o bien hacerlo de forma real tomando los mandos de cada unidad como si de una escaramuza se tratara. En este caso contaremos de inicio con las unidades del principio pero podremos construir más.



Lamentablemente, en caso de ganar el combate estas unidades “extra”, así como las fortalezas que hayamos podido construir, no permanecerán en el mapa y habrá que construir nuevas tropas y nuevas estructuras de cero, algo que no nos satisface a nivel de realismo. Además, éstas pueden tardar varios turnos en “fabricarse” con lo que podemos ser invadidos de nuevo y obligados a repetir el proceso. Es obvio que si queremos un componente estratégico al 100% siempre deberíamos optar por el resultado automático, pero si queremos controlar la tierra media es más sencillo hacerlo “a mano”.



Estrategia y trucos



En las campañas regulares, atrincherarse puede ser la solución en la mayoría de los casos. La IA ataca por oleadas y no tendremos problemas para resistir. Cumplir todos los objetivos adicionales es importante porque da bastantes puntos que utilizaremos para comprar habilidades. En la Guerra del Anillo, participa en todos los combates: es lento, pero es seguro. Si uno tiene la iniciativa en tropas, el rush está recomendado. Si no se tiene, no hay que fabricar estructuras: solamente unidades. A destajo.



Comparado con…



La profundidad de juego de BplTM 2 es similar a la que vimos en El Imperio en Guerra. Es un título de estrategia en tiempo real de los mal llamados “softcore”, de los de mucha espectacularidad pero con poca flexibilidad. Pocos tipos distintos de unidades y un sistema bastante simple de evolución dan para poca miga si lo juega un verdadero experto del género. Es inferior a otros juegos del mismo estilo, en este aspecto y bajo nuestro humilde punto de vista, como por ejemplo al impresionante Warhammer 40k: Dawn of War.





Conclusiones



Hay un juego mejor, más grande y más adictivo que el que vimos con la primera entrega de Batalla en la Tierra Media en 2004. Estamos ante todo lo que aquel debió ser y no se pudo o no se supo hacer. Echamos de menos algo más de miga en la profundidad de juego y unas campañas algo más largas (tal vez juntar las que vimos en la primera parte y en esta segunda hubiese sido la solución), pero en definitiva estamos ante un título bastante completo que satisfará a casi todos, pero especialmente a los usuarios de exigencia no muy elevada.



Lo mejor:

- Espectaculares gráficos y sonido.

- La Guerra del Anillo.

- Muchas posibilidades y alta rejugabilidad.

- Traducido y doblado al castellano.



Lo peor:

- Campañas algo cortas.

- Mal balance entre las fuerzas del bien y del mal.

- Poca profundidad.

- Excesivamente sencillo con los últimos poderes.

















































































PD: ESTA COMPLETAMENTE EN ESPAÑOL.... BAJEN TRANQUI!!!